Historia del bastón presidencial.

baston y banda alfonsin
Bastón y banda presidencial pertenecientes a Raúl Alfonsín, Museo del Bicentenario, Buenos Aires.

El bastón de mando (vara de mando o manípulo) es un complemento protocolario que denota en el portador, autoridad o mando. Sus antecedentes datan de las primeras civilizaciones cuando, ritos de poder mediante, era considerado como eje del mundo.

Surgió a partir de la herramienta agropecuaria (mayal, flagelo, cayado de pastor), luego arma y símbolo de poder (1) a partir del que comenzaron a jerarquizarse las sociedades del Neolítico: la intimidación.

Mucho tiempo hubo de transcurrir para que el objeto pasara a ser un símbolo sin poder efectivo de daño y variara su diseño hacia la pura simbología ya bien reconocida en el centurión romano, luego en el trono del Emperador y en los monarcas europeos.

Analogía del cetro, el bastón de mando llegó a América desde las costumbres y el ceremonial español (2). Su uso se reglamentó en el Ejército español durante el reinado de Felipe V, hacia 1706 y, más tarde, por Real Orden del 14 de noviembre de 1853, se otorgó a jueces, magistrados y fiscales del Tribunal Supremo y de las Audiencias, estableciéndose más tarde para los ministros de la Corona, jefes superiores de Administración Civil, gobernadores civiles y delegados de Hacienda, alcaldes y jueces municipales, diferenciándose su categoría por la empuñadura de oro o plata, y por el color del cordón o trencilla y de las bellotas (3).

Si bien la simbología cooptó la significancia del objeto, éste nunca podrá escindirse de su connotación agresiva. Ya en 1695, antes de verse en manos de los virreyes (4), se lo mencionaba en una ordenanza porteña que establecía que “los tenientes gobernadores no podían entrar al Cabildo portando bastón”. Si bien aquellos bastones de mando eran cañas de Indias con empuñaduras de oro grabado, se entendía que en el Cabildo se cumplían funciones civiles y no militares.

En tiempos de la independencia lo usó ceremonialmente por primera vez el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio Antonio de Posadas (5) pero la tradición comienza con Domingo Faustino Sarmiento, segundo Presidente de la Nación Argentina (6), quien fuera el primero en recibir el bastón presidencial. Es entonces, siempre carente de efectos jurídicos, que, junto a la banda presidencial (7) y a la marcha de Ituzaingó (8), se inició la tradición del bastón de mando como atributo protocolar del Presidente de la Nación.

baston kirchner 2

En 1932, durante la presidencia de facto de José Félix Uriburu, se reguló el diseño del bastón presidencial: la longitud dependiente de cada mandatario; el material del cuerpo, madera, preferentemente caña de Malaca barnizada; el regatón (que recubre el extremo inferior del bastón) de oro y la empuñadura de 8 centímetros de largo también de oro (18 kilates) con el escudo nacional argentino esmaltado.

Pero con la llegada de la democracia, estas características cambiaron. En 1982, durante la presidencia de facto de Reinaldo Bignone, cuando los militares se disponían a entregar el poder a la democracia, fue citado el orfebre Juan Carlos Pallarols para realizar el bastón de mando que recibiría el próximo Presidente de la Nación, Raúl Alfonsín.

La persona que citó a Pallarols fue el marino Adolfo Scilingo, juzgado y condenado en España a 1.084 años de prisión por delitos de lesa humanidad en los “vuelos de la muerte”. Scilingo encargó una réplica del bastón utilizado en 1932 por el Presidente de facto José Félix Uriburu.

Raúl Alfonsin y sus ministros-Tedeun-9/7/1984
Raúl Alfonsin y sus ministros-Tedeun-9/7/1984

Hasta entonces “el bastón presidencial era de estilo inglés, de caña de malaca, con empuñadura de oro y una guarda neoclásica” – contó el orfebre al periodismo – “Yo le dije que quería hacerlo de estilo y materiales argentinos y con plata (argento), que es de donde toma su nombre nuestro país… Scilingo me preguntó ¿Usted se quiere ahorrar el oro?, y yo le respondí o, quiero calidad en los símbolos”.

La propuesta de Pallarols, que no fue aceptada por Scilingo, apuntaba hacia una versión local que incluía el cambio del oro por la plata (argento), de la caña de Malaca por el Urunday rubio y el agregado de flores de cardo talladas en la guarda.

Ya electo Presidente y antes de asumir, Raúl Alfonsín se enteró del asunto y citó al orfebre para interiorizarse. Adujo que nada podía hacer al respecto porque la ceremonia de entrega del bastón la organizaba el gobierno saliente pero se comprometió a que, una vez asumido en el cargo, usaría su bastón “argentino”. En efecto, a poco de asumir Alfonsín donó el bastón heredado de la dictadura y utilizó el realizado por Juan Carlos Pallarols, orfebre de sexta generación que, desde entonces, realiza todos los bastones de mando de los Presidentes argentinos (9).


NOTAS
(1) Se conservan estelas mesopotámicas (acadias y babilonias) y egipcias donde soberanos portadores de mazas, antecedentes del cetro. Estela es la denominación de un monumento, usualmente monolítico con inscripciones, en forma de lápida, pedestal o cipo, que se erige sobre el suelo y puede tener una función conmemorativa, funeraria, religiosa o geográfica. En ellas se inscribían textos, signos, símbolos, y figuras, describiendo el porqué de su ubicación, constituyendo importantes documentos para arqueólogos e historiadores, apoyados por especialistas en epigrafía. Ejemplos: Estela de Naram-Sin (2250 a.C.), Estela de Hammurabi, Kudurrú del Rey Marduk-Zakir-Shumi. Un kudurrú es una estela de piedra grabada, usualmente de forma rectangular o fálica y con la parte superior redondeada, usada como registro de la propiedad de un terreno, como registro de la concesión de privilegios o como registro de la solución a una disputa. Empezó a ser usado en la antigua Babilonia durante la dinastía casita y siguió utilizándose durante siglos. La palabra procede del término acadio usado para designar una frontera. Los kudurrus son las únicas obras artísticas que han sobrevivido del periodo casita. Se conservan ejemplos en el Museo del Louvre y en el Museo Nacional de Irak.
Entre los antiguos pobladores de la América precolombina, en la actual Nicaragua se menciona el caso del jefe náhuat Agateyte, también conocido comoAcatecuhtli, nombre compuesto de acátl, ‘caña’, por extensión, ‘cetro’; y de tecúhtli, cuya metátesis es teuctli, nahualismo Teite, expresa ‘Señor’. Acatecuhtli expresa ‘El Señor de la Caña’ o ‘El Señor del Cetro’.
En Grecia, el bastón no era emblema de autoridad; pero más tarde, por proceso inverso, se convirtió en distintivo de mando, llamándose vara, báculo, bastón o cetro, y representando poder, dominio, potestad, jurisdicción o jerarquía. Lo portaban desde el más humilde puesto de “cabo de varas” -el presidiario de confianza que vigilaba de los demás reclusos- hasta reyes o emperadores, pasando por generales, prelados, ministros, alcaldes…
(2) En el Ejército español su uso se reglamentó en el reinado de Felipe V, hacia 1706, cambiando la denominación de “bengala” por la de bastón de mando, señalando también la diferencia jerárquica según su empuñadura: de oro para el coronel, de plata el teniente coronel, casquete de plata blanca que guarnecía un dedo del bastón por arriba el sargento mayor y el capitán, etc. Las Reales Ordenanzas de Carlos III, de 22 de octubre de 1768, limitaron su uso a los coroneles en propiedad, tenientes coroneles en ejercicio y al sargento mayor, determinando que los cabos “tendrán una vara sin labrar del grueso de un dedo regular y que pueda doblarse a fin de que su uso (con el soldado) de esta insignia que distingue al cabo no tenga malas resultas”. Más tarde se concretó qué cargos y mandos debían utilizarlo, disponiendo la Real Orden de 16 de diciembre de 1908 que en la Guardia Civil lo llevarían los coroneles subinspectores de Tercio y primeros jefes de Comandancia.
(3) Borlas que iban desde el dorado o plateado a las sedas de color azul, negro, verde, blanco.
(4) El virreinato de las provincias del Río de la Plata se creó el 1 de agosto de 1776.
(5) Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata desde el 31 de enero de 1814 hasta el 9 de enero de 1815.
(6) El primer Presidente de la Nación Argentina fue Bartolomé Mitre (12.10.1862 – 12.10.1868). Lo precedieron 3 Presidentes de la Confederación Argentina (Juan Esteban Pedernera, Santiago Derqui, Justo José de Urquiza), Juan Manuel de Rosas (Gobernador de la Provincia de Buenos Aires), 2 Presidentes de las Provincias Unidas del Río de la Plata (Vicente López y Planes y Bernardino Rivadavia) y 7 Directores Supremos de las Provincias Unidas del Río de la Plata (Juan Pedro Aguirre, José Rondeau, Juan Martín de Pueyrredón, Antonio González Balcarce, Ignacio Álvarez Thomas, Carlos María de Alvear y Gervasio Antonio de Posadas).
(7) El primer registro, en nuestra historia, sobre el uso de bandas data del 26 de Enero de 1814, cuando la Soberana Asamblea General Constituyente del Año XIII crea el cargo de “Director Supremo de las Provincias Unidas”, y además de otorgarle el “tratamiento de Excelencia y la escolta competente” (art. 2°), dispone: “Llevará una banda bicolor, blanca al centro, y azul a los costados, terminada en una borla de oro, como distintivo de su elevada representación”. Es la primera vez que se legisló sobre los colores que debía lucir, en su pecho, el primer mandatario del naciente Estado. De este modo, el primer ciudadano que lució una banda con los colores patrios fue Gervasio Antonio de Posadas.
(8) La Marcha de Ituzaingó es una pieza musical, que se ejecuta en todos los actos oficiales en los que interviene el presidente de Argentina para indicar su llegada, siendo junto con la banda presidencial y el bastón de mando uno de los tres atributos de su cargo. Se utilizó por primera vez a ese efecto el 25 de mayo de 1827, y —con la excepción de un interludio entre el 26 de enero de 1946 y el 28 de agosto de 1959, en que la reemplazó a ese efecto la marcha San Lorenzo— se ha utilizado desde entonces. La marcha es una pieza sólo instrumental, y de autor desconocido, aunque una extendida tradición adjudica su autoría al emperador Pedro I de Brasil, afamado compositor aficionado; éste la habría entregado al marqués de Barbacena, comandante de sus tropas en la guerra del Brasil, para que se ejecutara conmemorando la primera victoria obtenida contra las fuerzas aliadas argentinas y orientales. En la derrota brasileña en la batalla de Ituzaingó, el 20 de febrero de 1827, el cofre que la contenía fue abandonado en el campo de batalla y tomado por los argentinos, que la adoptaron para conmemorar el evento.
(9)  La banda presidencial y el bastón de mando son símbolos obsequiados al nuevo presidente quien, en consecuencia, no está obligado a restituirlos al dejar el cargo.

 

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