Real Cédula de erección del Consulado de Buenos-Ayres expedida en Aranjuez a XXX de enero de MDCCXCIV.

real cedula 1794

La muerte sin descendencia de Carlos II, último de los Habsburgo españoles, en 1700, desata una guerra de sucesión que convulsiona Europa hasta la entronización de la francesa casa Borbon en España.

Las reformas borbónicas atienden la decisión de lucha contra la creciente hegemonía inglesa a través de un plan de renovación administrativa, económica y militar que repercuten mejor en América que en España. Entre ellas, la creación del Virreinato del Río de la Plata (1776) y la reglamentación del comercio libre de España e Indias (1778) modelan de modo fundacional la historia de Buenos-Ayres.

Cae el régimen monopólico dominado por los consulados de Andalucía, México y Lima que llevaba doscientos años de ejercicio. Nuevos puertos, rutas y mercaderes se abren paso para promover el desarrollo del comercio ultramarino y Carlos III lo acompaña impulsando la creación de nuevos consulados, incluido el de Buenos-Ayres.

Aquí la Real Cédula de erección del Consulado de Buenos-Ayres expedida en Aranjuez a xxx de enero de MDCCXCIV.


 

El Rey – El considerable aumento y extensión que ha tomado el comercio de América con la libertad concedida por mi Augusto Padre, que santa gloria haya, en su Reglamento del 12 de octubre de 1778, y con otras gracias y franquicias concedidas posteriormente ha dado motivo a repetir instancias de varias ciudades y puertos en solicitud de que se erijan algunos Consulados en aquellos Dominios, que protejan el tráfico y decidan breve y sumariamente los pleitos mercantiles, como se ha hecho en España a consecuencia del citado Reglamento. Y considerando yo que en el estado presente de las cosas y según la multitud y frecuencia de las expediciones que salen para distintos puertos podrían no bastar los dos únicos Consulados establecidos en Lima y México para la dilatada extensión de ambas Américas, mandé examinar por mis ministros de Estado y del Despacho las referidas instancias y que sobre ellas se tomasen los informes y conocimientos necesarios a fin de proveer lo que mas conviniese al bien y prosperidad del comercio. Examinando pues con la debida atención este importante asunto y vista en mi Consejo de Estado, entre otras instancias, la que me ha dirigido el cuerpo de comercio de la ciudad de la Santísima Trinidad, Puerto de Santa María de los Buenos Aires, apoyada y recomendada por mi Virrey y Capitán General Don Nicolás de Arredondo, conformándose con el uniforme dictamen que sobre ella me dio el Consejo; he venido en erigir, y por la presente erijo en aquella ciudad un Consulado y quiero que por ahora y mientras no se le den ordenanzas propias, se gobiernen por las reglas siguientes.

I Este Consulado se compondrá de un Prior, dos Cónsules, nueve Consiliarios, y un Síndico, todos con sus respectivos Tenientes; un Secretario , un Contador, y un Tesorero. Su instituto será la mas breve y fácil administración de justicia en los pleytos mercantiles, y la protección y fomento del comercio en todos sus ramos.

II La administración de justicia estará á cargo del Tribunal que solo se compondrá del Prior y Cónsules, y conocerán privativamente de todos los pleytos y diferencias que ocurran entre comerciantes ó mercaderes, sus compañeros y factores, sobre sus negociaciones de comercios, compras, ventas, cambios, seguros; cuentas de compañía, fletamentos de naos, factorías, y demás de que conoce y debe conocer el Consulado de Bilbao o conforme á sus Ordenanzas: las quales han de servir de regla á este nuevo Tribunal por ahora para la sustanciación y determinación de los pleytos en todo lo que no vaya prevenido por esta Cédula : y lo que ni en ella ni en dichas Ordenanzas esté prevenido, se decidirá por las Leyes de Indias, ó en su defecto por las de Castilla; no habiendo pragmáticas, reales cédulas, órdenes, ó reglamentos expedidos posteriormente que deban gobernar en las respectivas materias.

III Las audiencias se celebrarán los Martes Juéves y Sábados de cada semana 5 y quando ocurra dia festivo, se transferirán al siguiente. Durarán desde las ocho de la mañana hasta las diez, ó hasta mas tarde si fuere menester. Habrá en ellas un Escribano que autorize los juicios, y dos Porteros Alguaciles para cuidar de los estrados, y para las citaciones y diligencias que ocurran. El Prior ó Cónsul que no pudiere asistir algún dia á la audiencia, se enviará á excusar 5 y no haciéndolo, ó no teniendo excusa legítima, pagará de multa quatro pesos por cada falta.

IV Si alguno de los tres Jueces tubiere compañía ó parentesco con alguno de los litigantes, ó interés en el pleyto, se abstendrá de asistir y votar en ¿15 en cuyo caso, y en el de indisposición ó ausencia casual, bastará que asistan los otros dos para hacer audiencia. Pero si qualquiera de los tres enfermare ó se ausentare, ó por otra causa hubiere de tardar mucho tiempo en volver á asistir, suplirá por él su Teniente mientras dure su falta.

V En los juicios se ha de proceder siempre á estilo llano, verdad sabida y buena fe guardada, y el orden que en ellos se ha de tener ser á éste. Presentado el litigante en audiencia pública expondrá breve y sencillamente su demanda, y la parte contra quien la intenta. Luego se hará comparecer á esta por medio de un Portero: y oídas ambas verbalmente con los testigos que traxeren, y los documentos que presentaren si fueren de fácil inspección, se procurará componerlas buenamente proponiéndoles y a la transacción voluntaria, y a el compromiso en arbitradores y amigables componedores y aviniéndose las dos partes por qualquiera de estos dos medios, quedará el pleyto concluido. Quando no se avengan, se extenderá allí mismo con claridad y distinción la diligencia de comparecencia y juicio verbal, que firmarán ambas partes, y luego se les hará salir, y quedándose los Jueces solos votarán, empezando siempre el mas moderno. Dos votos conformes harán sentencia, la qual firmada por los Jueces con su Escribano, y notificada á las partes, se executará hasta en quantía de mil pesos fuertes.

VI Si el negocio fuere de difícil prueba, y alguna de las partes pidiere audiencia por escrito, se le admitirá en memorial firmado, con los documentos que presente, sin intervención de Letrado; y con solo la respuesta en los mismos términos de la otra parte, se procederá a la determinación dentro de ocho dias, ó antes si fuere posible.

VII En los casos en que por alguna grave dificultad de derecho crean los Jueces que no bastan su conocimiento y experiencia, procederán con dictamen de Letrado. Y para que en esto no haya detención tendrán un Asesor titular, el qual deberá venir á las audiencias siempre que el Tribunal lo llame, y dar su dictámen de palabra ó por escrito, según se le pidiere, en lo que fuere preguntado.

VIII Podrán también el Prior y Cónsules oir el dictámen de los Consiliarios mas justificados y expertos, en los pleytos de cuentas comisiones ú otros que por su complicación y gravedad merescan particular exámen: y en estos casos deberán los Consiliarios que sean llamados venir á las audiencias, y exponer su dictámen, dando después lugar á la votación de los Jueces, a la qual no deben asistir.

IX En los pleytos de mayor quantía que pasen de mil pesos se admitirá el recurso de apelación, solamente de autos difinitivos ó que tengan fuerza de tales, para el Tribunal de Alzadas, el qual se compondrá del Decano de la Audiencia y dos Colegas. Estos Colegas serán nombrados por el mismo Decano en las apelaciones que ocurran, es ¬ cogiendo uno de dos que le propondrá cada parte: y han de ser hombres de caudal conocido, prácticos é inteligentes en las materias de comercio, y de buena opinión y fama.

X El distrito de la jurisdicion del Consulado será todo el de el Virreynato del Rio de la Plata. Mas para mayor comodidad de los litigantes tendrá Diputados en aquellos puertos y lugares de mas comercio donde parescan necesarios, que conoscan con igual jurisdicion de los pleytos mercantiles en dichos puertos y lugares. Bien que ningún Diputado podra conocer y determinar por sí solo, sino acompañado de dos Colegas, que escogerá del mismo modo y con las mismas circunstancias que queda prevenido para los del Decano de la Audiencia en el artículo anterior, y con la asistencia del Escribano del Cabildo del Pueblo ú otro acreditado. Los puerto s y lugares donde convenga nombrar Diputados, se señalaran por mi Virrey y Capitán general á propuesta del Consulado, luego que se haya establecido, y se me dará cuenta de ello para su aprobación. En los demás Pueblos podrán suplir por el Consulado y sus Diputados los Jueces ordinarios á quienes ocurran los demandantes, si así les conviniere. Dichos Jueces y Diputados se arreglarán en todo á lo dispuesto en esta Cédula, y otorgarán unos y otros las apelaciones para ante el mismo Tribunal de Alzadas.

XI Los pleytos apelados se sustanciarán y determinarán con un solo traslado, sin alegatos ni informes de Abogados, en el término preciso de quince dias, haciendo sentenciados votos conformes.

XII Si la sentencia dada en primera instancia se confirmare por estos Jueces, se executará sin recurso; pero si se revocare en todo ó en parte, podrá suplicarse de ella: y en el término preciso de nueve dias reveerán y sentenciarán el pleyto el Decano de la Audiencia y otros dos Colegas, y con lo que determinen quedará executoriada.

XIII De los negocios executoriados solo podrá interponerse el recurso de nulidad ó injusticia notoria al Consejo Supremo de Indias, donde se terminarán con arreglo á las leyes.

XIV Las sentencias así executoriadas, y las demás que pasen en autoridad de cosa juzgada, se executarán breve y sumariamente por medio del Portero Alguacil y demás Ministros que nombraren el Prior y Cónsules, despachando para ello los mandamientos necesarios, y los exhortos á los demás Jueces y Justicias que convengan: y estos les darán el favor y ayuda que necesiten.

XV Podrá recusarse con causa legítima y probada al Prior Cónsules y Colegas del Decano de la Audiencia y Diputados, y suplirán por el Prior y Cónsules sus respectivos Tenientes ó qualquiera de ellos, y por los Colegas los que á propuesta de las partes se nombraren de nuevo. Y asi se proveerá en las discordias que ocurran, y en los casos de inhabilitación de Prior y Cónsules por parentesco ó interés con los litigantes.

XVI Quando en los Tribunales de primera ó de segunda instancia se presenten escritos, que aunque firmados solo por las partes, paresca á los Jueces estar dispuestos por Letrados, no se admitirán; á menos que las mismas partes afirmen baxo de juramento no haber intervenido en ellos Letrado alguno: y aun en este caso se desechara todo lo que huela á sutilezas y formalidades de derecho, y se atenderá solo á la verdad y buena fe.

XVII Si se suscitare duda ó disputa de jurisdicion con qualquiera otro Tribunal ó Juez, sobre el conocimiento de alguna causa, se procurará terminar amigablemente en una ó dos conferencias, ó por medio de mutuos oficios dictados siempre con la debida urbanidad y moderación, suspendiéndose entre tanto todo procedimiento por una y otra jurisdicion. Pero si por estos medios no se pudiere terminar el negocio dentro de tres ó quatro dias, se pasaran los autos de ambas jurisdiciones al Regente de la Audiencia en el mismo dia quarto, ó en el siguiente lo mas tarde, para que con vista de ellos y de los fundamentos que cada una exponga, declare en el preciso término de tres dias la jurisdicion que deba conocer; y esta sea tenida por competente, y continue conociendo sin mas disputa, y con absoluta inhibición de la otra.

XVIII Quando el Tribunal ó Juez, con quien ocurra la disputa este fuera de la Ciudad, y á tal distancia que no sea posible terminarla en los quatro dias, se tendrá por término improrrogable el que se necesite para dirigirse mutuamente quatro oficios, dos de cada parte; de modo que la jurisdicion que ponga el quarto oficio, remita con la misma fecha sus autos al Regente, avisándolo así á la otra jurisdicion para que remita los suyos, y se decida la disputa dentro del término señalado.

XIX El Prior y Cónsules y sus Diputados en los puertos y lugares donde se establescan, serán mirados por todos como Jueces puestos por mí para administrar justicia: y contra qualquiera que se atreva á faltarles al debido respeto, se procederá conforme se previene por la ley 47. tít. 46. lib. 9. de la Recopilación de Indias.

XX Todas las personas que en el distrito de la jurisdicion del Consulado, y después de la publicación de esta Cédula, formen compañía s de comercio, y las que construyan ó compren embarcaciones para traficar fuera de los puertos de dicho distrito, lo harán en escritura pública con expresión de los socios fondos y partes de cada uno; y en el preciso término de quince dias si fuere en Buenos-Ayres ó en Montevideo, y de tres meses si en qualquier otro lugar del distrito, entregarán copia autorizada al Prior y Cónsules baxo la pena irremisible de cincuenta pesos: y baxo la misma pena deberán presentarles sus escrituras las compañías ya formadas, y los documentos de propiedad que tengan de sus embarcaciones los propietarios actuales de ellas, dentro de quatro meses de la publicación de esta Cédula. A igual pena estará sujeta qualquiera persona que sin dar cuenta al Prior y Cónsules ponga por sí sola casa de comercio almacén tienda ó bodega. El Escribano formará registros separados de unos y otros, para que puedan servir de gobierno al Tribunal en las ocasiones que se ofrezcan.

XXI Además del Tribunal de justicia habrá una Junta, que se compondrá del Prior Cónsules Consiliarios y Síndico, ó sus respectivos Tenientes, con el Secretario el Contador y el Tesorero, y servirán de Porteros en ella los que lo sean del Tribunal. Se congregará dos veces cada mes, ó mas si pareciere necesario, en los dias y horas que se fixen por acuerdo de los vocales en la primera sesión; y los que no asistan ni se excusen legítimamente pagarán veinte pesos de multa por cada falta. Los individuos de esta junta estarán libres de cargas concejiles mientras exerzan los oficios de ella, y será acto distintivo su buen servicio y desempeño.

XXII La protección y fomento del comercio será el cargo principal de esta Junta, y cumplirá con él procurando por todos los medios posibles el adelantamiento de la agricultura, la mejora en el cultivo y beneficio de los frutos, la introducción de las máquinas y herramientas mas ventajosas, la facilidad en la circulación interior, y en suma quanto paresca conducente al mayor aumento y extensión de todos los ramos de cultivo y tráfico: para lo qual cuidará de averiguar á menudo el estado de dichos ramos en las Provincias de su distrito por medio de los Diputados que tengan en ellas, ó de otras personas ó cuerpos con quienes entable correspondencia á este fin: y me hará presente lo que considere digno de mi real noticia, proponiéndome las providencias que le dicte su zelo en beneficio de la agricultura industria y comercio del pais.

XXIII ¬ Encargo especialmente á la Junta que tome desde luego en consideración la necesidad de construir buenos caminos, y establecer rancherías en los despoblados, para la mutua comunicación y comodidad de los transportes, sin lo cual no puede florecer el comercio; y que tenga también presente el beneficio que resultará de limpiar y mantener limpio el Puerto de Montevideo, y construir en sitio proporcionado un muelle ó desembarcadero en Buenos-Ayres, donde puedan hacerse las cargas y descargas sin riesgo de averías ni fraudes; para que examinando y comparando con la debida atención la importancia y costo de estas obras, ú otras que convengan, las vaya emprendiendo por el orden que le paresca mas asequible y cómodo, dándome á su tiempo cuenta de lo que se acordare.

XXIV Si pareciere á la Junta necesario poner algunos repuestos de anclas cables y demás aparejos en los puertos de su distrito, para socorro de las embarcaciones que peligren en ellos, me lo hará presente, con el método que piense observar en el acopio conservación y administración de dichos efectos, indemnización de sus gastos, y demas que conduzca á la completa inteligencia del proyecto y esperará mi resolución.

XXV Presidirá la Junta el Prior, ó en su defecto uno de los Cónsules por el orden de su antigüedad; y si todos tres faltaren, presidirá uno de los Tenientes guardando el mismo orden mas no podrá celebrarse sin la asistencia de uno de los tres Prior y Cónsules, ó sus Tenientes, y seis Consiliarios.

XXVI El que presida expondrá breve y sencillamente los asuntos que se hayan de tratar; y habida sobre ellos la conferencia conveniente, se procederá á la votación si no hubiere conformidad, y que ¬dará resuelto lo que acordare el mayor número.

XXVII Concluidos los asuntos que hubiere que tratar en cada sesión, qualquiera de los vocales podrá exponer libremente lo que se le ofresca de nuevo: se le oirá sin interrumpirle: no se le replicará sino con moderación y buen órden: y quando al Presidente le paresca que la Junta debe estar ya bien enterada, se procederá á resolver en la forma prescrita por el artículo antecedente.

XXVIII El Secretario el Contador y el Tesorero podrán también informar y proponer lo que les ocurra, no solo sobre los puntos relativos al gobierno del Consulado, sino también sobre los concernientes al bien común del comercio: y se les oirá y atenderá como á los demás vocales; pero sus votos no se contarán ni tendrán fuerza para la decisión.

XXIX El Secretario tomará una breve razón por escrito en la misma Junta de lo que se acordare sobre cada punto, y la leerá allí de modo que todos la oigan, para que se pueda emendar si hay algo equivocado. Con arreglo á esta razón extenderá después el acta en un libro que tendrá á propósito, con estilo claro y corriente, y la leerá en la sesión inmediata para que se vea que está conforme, y allí mismo la firmen con él el Prior y Cónsules.

XXX Además de lo dicho tendrá el Secretario obligación de seguir las correspondencias, y extender los oficios informes y representaciones que se le encarguen por la Junta, quedándose con copias de todo. Extenderá asimismo todas las órdenes citaciones y oficios del Prior y Cónsules, en lo que no sea contencioso y propio del Tribunal, sino del gobierno del Consulado. Cuidará de ordenar desde el principio un archivo, de cuyos libros y papeles, conforme los vaya colocando, irá formando cédulas que expresen brevemente su contenido, por el método que mejor le paresca, para hacer á su tiempo los índices con la debida claridad. Escribirá cada año una memoria sobre alguno de los objetos propios del instituto del Consulado, con cuya lectura se abrirán anualmente las sesiones.

XXXI Será fondo del Consulado el derecho que le concedo de avería, y el producto de todas las multas y penas pecuniarias que imponga el “Tribunal, sus Diputados, ó los Jueces de Alzadas. Por derecho de avería podrá cobrar medio por ciento sobre el valor de todos los géneros frutos y efectos comerciables que se extraigan é introduzcan por mar en todos los puertos de su distrito.

XXXII Esta exacción se executará en las Aduanas al mismo tiempo que la de mis reales derechos, para lo qual se entenderá el Consulado con los Administradores; y estos sin mas orden ni disposición deberán entregar su producto, siempre que se les presenten libranzas del Prior y Cónsules intervenidas del Contador. Bien entendido que este ramo no debe comprehenderse en ninguna de las cuenta s de mi Real Hacienda, y que las libranzas del Prior y Cónsules, unidas á los respectivos registros, serán el justificativo de su data y solvencia en esta parte.

XXXIII Habrá un a arca segura con tres llaves, las quales estarán al cargo del Prior primer Cónsul y Tesorero, donde se depositen todos los caudales correspondientes al Consulado; y no se podra abrir sin la asistencia precisa de los tres Llaveros.

XXXIV De estos caudales solo se podrá disponer para el pago de salarios y demás gastos indispensables del Consulado, y para los objetos propios de su instituto; sin que por ningún caso ni con ningún motivo se puedan emplear en demostraciones ó regocijos públicos, ni en otras funciones de ostentación y lucimiento, aunque parescan pías y religiosas, so pena de restitución que se impondrá irremisiblemente á los contraventores.

XXXV Con vista de lo que produsca en el primer año el derecho de avería, arreglará la Junta los salarios moderados que deban señalarse á los Oficiales y dependientes del Consulado: y formado el plan, me lo remitirá para su exámen y aprobación.

XXXVI El Tesorero recaudará los caudales del Consulado en virtud de órdenes que le darán el Prior y Cónsules, y los pondrá en el arca al fin de cada mes; reservando en su poder la cantidad que se juzgue suficiente para los gastos ordinarios, para lo cual tendrá dadas competentes fianzas. Pagará los salarios mensualtnente por nóminas que formará el Contador, y los libramientos del Prior y Cónsules, los quales no podrán exceder de cien pesos sin que preceda un acuerdo formal de la Junta. El Contador intervendrá dichas órdenes y libramientos, sin cuya intervención no podrán correr, y tomará la razón correspondiente en sus libros. Con arreglo a ellos ajustará en fin de año la cuenta de lo que se ha debido cobrar y pagar, y el resto líquido que resulte haberse debido poner en arcas; y examinada y aprobada esta cuenta por el Prior y Cónsules con audiencia del Síndico, se le dará su finiquito al Tesorero. Las demás obligaciones de estos dos oficios se arreglarán mas por menor en la Junta: y el Contador y el Tesorero las observarán en los términos que por ella se acuerde, sin perjuicio de lo que aquí vaya declarado.

XXXVII Separadamente formará el Contador en fin de año la cuenta general de los caudales del Consulado y su inversión: en la qual serán cargo los valores de las Aduanas de los Puertos que se expresarán por menor; las multas que se hayan exigido, y el sobrante del año anterior: y serán data las nóminas de salarios, y los libramientos de Prior y Cónsules. Se acompañarán como comprobantes del cargo las relaciones que darán de los valores los respectivos Administradores de las Aduanas; las certificaciones, que darán los Escribanos, de las multas que se hayan impuesto y exigido en todo el año; y el testimonio del recuento, que se habrá hecho al fin del año anterior, del caudal existente en el arca. Si ademas de lo dicho ocurriese algún otro cargo extraordinario, se expresará también, y se acompañará documento legítimo que acredite su verdadero importe. Por comprobantes de la data se acompañarán las cuentas particulares, ó los acuerdos de la Junta, en cuya virtud se hubieren despachado los libramientos, y sus correspondientes recibos.

XXXVIII Formada y documentada así la cuenta general, nombrará la Junta dos vocales que la examinen; y con el informe de estos, y lo que en su vista se acordare, me la remitirá para su aprobación. Pero con ella ha de venir precisamente testimonio de haberse contado y quedar efectivamente en el arca la existencia líquida que haya resultado de dicha cuenta, cuya diligencia deberá hacerse ante el Escribano del Tribunal, y firmarse por todos los vocales de la Junta.

XXXIX En vista de los informes que he mandado tomar para el mayor acierto en el nombramiento de oficios; y á fin de que el Consulado pueda desde luego empezar á exercer sus funciones; nombro por sola esta vez para Prior á Don Manuel Rodríguez de la Vega, y por su Teniente á Don Joseph de Gainza; para primer Cónsul á Don Juan Esteban de Anchorena, y por su Teniente á Don Luis de Gardeazaval; para segundo Cónsul á Don Juan Antonio de Lesica, y por su Teniente á Don Gaspar de Santa Coloma: para Consiliarios á Don Antonio García López, Don Francisco Ignacio de Ugarte, Don Saturnino Saraza, Don Isidro Joseph Balbastro, Don Manuel del Cerro Saenz, Don Pedro Diaz de Vivar, Don Joaquín de Arana, Don Diego Agüero, y Don Joseph León de Barua; y por sus Tenientes á Don Manuel de Arana, Don Francisco Castanon, Don Tomás Fernandez, Don Saturnino Joseph Alvarez, Don Francisco de Escalada, Don Miguel Tagle, Don Joseph Antonio Erescano , Don Bernardo de las Eras, y Don Faustino Ortiz; para Síndico á Don Cristóval de Aguirre, y por su Teniente á Don Estanislao Zamudio; para Secretario á Don Manuel Belgrano González; para Contador á Don Joseph María del Castillo; para Tesorero á Don Antonio Larrazabal; para Asesor al Doctor Don Francisco Bruno de Rivarola; y para Escribano á Don Francisco de Paula Dherbe y Carvajal.

XL Luego que se cumplan los dos primeros años de la erección del Consulado, saldrá el segundo Cónsul los quatro últimos Consiliarios y el Síndico con sus Tenientes; el segundo Cónsul entrará en lugar de un Consiliario, y se elegirán otro Cónsul tres Consiliarios y un Síndico que sirvan dichos oficios otros dos años; y del mismo modo se reemplazarán los Tenientes. Cumplido el año tercero de la erección, saldrá el Prior el primer Cónsul y los cinco primeros Consiliarios con sus Tenientes; el Prior y el Cónsul entrarán á ser Consiliarios, y se elegirán otro Prior y Cónsul y tres Consiliarios con sus Tenientes que sirvan también por dos años, porque todos estos oficios han de ser de allí adelante bienales; y este mismo orden se guardará en todo para los años sucesivos. Pero si en el intervalo de un bienio muriere alguno de los propietarios de estos oficios, y también su Teniente, entonces nombrará la Junta otro que supla hasta acabar aquel bienio, escogiéndolo precisamente entre los Tenientes de los demás oficios.

XLI Las elecciones se harán de este modo. El Prior y Cónsules convocarán la junta general del comercio para hacer sorteo de electores. Presidirá esta Junta el Decano de la Audiencia; asistirán los dichos Prior y Cónsules, el Síndico y el Escribano del Tribunal; pero no los Consiliarios ni otra persona alguna del Consulado. Todos los concurrentes traerán escritos en cédulas pequeñas sus propios nombres y apellidos, menos el Prior Cónsules y Síndico, que no han de tener voz activa ni pasiva en las elecciones. Luego que esté formada la Junta general, recogerá el Escribano todas las cédulas y las entregará al Prior; y éste las leerá en voz alta una por una, y las irá echando metidas dentro de unos bolillos en una urna ó jarra que estará prevenida. En habiéndolas echado así todas, se irán sacando otra vez todas ellas por suerte, una á una por mano de algún niño, después de bien meneada la jarra; se leerán por el Decano de la Audiencia como vayan saliendo, y el Escribano tomará razón de ellas; y los que hayan salido en las quatro primeras serán tenidos por electores.

XLII Así como los quatro electores vayan saliendo en el sorteo, se irán retirando a otra pieza sin hablar con nadie, y con el último de ellos irán á la misma pieza el Prior y Cónsules Síndico y Escribano. Luego que estén todos allí, harán juramento de hacer cada uno su oficio bien y fielmente, según su ciencia y conciencia sin parcialidad ni interés, y guardar secreto sobre lo tocante á aquellas elecciones. Cada elector propondrá un sugeto distinto, el que en Dios y en conciencia le paresca mejor, para cada uno de los cinco oficios; que en todo serán veinte sugetos. El Escribano irá formando listas de los sugetos que se propongan para cada oficio, sin guardar el orden de los proponentes ni expresar sus nombres; y formadas las cinco listas de quatro sugetos cada una, las entregará al Prior; y volverán todos, el Prior Cónsules Síndico Electores y Escribano, á la Junta general.

XLIII Estando ya otra vez todos en la Junta general, pondrá el Prior las listas en manos del Decano de la Audiencia; el qual las leerá en voz alta y despacio para que todos las oigan, y el Escribano forme las cédulas con que se ha de hacer el sorteo separado para cada oficio, del mismo modo que queda prevenido para el de los electores. El primero que salga en cada sorteo se tendrá por elegido para aquel oficio, y el segundo para su Teniente; y las otras dos cédulas se sacarán y leerán también, para que á todos conste que estaban en la urna; y el Escribano dará fe y testimonio de todo.

XLIV Los electos quedarán citados si estuvieren presentes, y si no se Ies citará, para el dia inmediato siguiente á la Junta del Consulado; donde con asistencia de todos sus vocales, y por ante el mismo Escribano, les recibirá el Decano de la Audiencia, juramento de cumplir bien y fielmente sus oficios; los pondrá en posesión de ellos sin admitirles excusa ni protesta; y me dará cuenta con los correspondientes testimonios de todo lo actuado. El Prior y Cónsules además del juramento común á todos, lo harán especial de guardar secreto en las cosas de justicia y no revelar á persona alguna los votos que se den en los pleytos. Los Tenientes solo jurarán quando llegue el caso de suplir por sus propietarios.

XLV La convocación de la Junta general se hará con dos dias de anticipación en la Ciudad de Buenos-Ayres y en Montevideo por voz de pregonero, ante Escribano, en los parages públicos y mas concurridos del comercio, con señalamiento de dia hora y lugar. Podrán asistir á ella todos los comerciantes ó mercaderes actuales; los cargadores por mar que estén pagando avería por sí mismos, ó que habiéndola pagado hayan establecido algún otro trato distinto ó superior; y los Capitanes y Maestres de naos que sean interesados en ellas; con tal que unos y otros sean mayores de edad, naturales de mis dominios, vecinos y domiciliados de Buenos-Ayres ó Montevideo, y que actualmente no tengan oficio alguno en el Consulado. También podrán asistir siempre que tengan las dichas calidades, y casualmente se hallen en Buenos-Ayres al tiempo de la convocación, los vecinos establecidos en qualquiera de los puertos y lugares donde habrá Diputados; y para este efecto serán tenidos por vecinos los que hayan residido cinco años consecutivos en qualquier pueblo del distrito del Consulado, aun quando manteniéndose en la clase de puros encomenderos no hayan obtenido el avecinamiento legal. Pero no podran asistir, aunque estén pagando avería, los que se hallen en actual servicio de otra persona de qualquiera clase que sea; ni los que no tengan casa propia; ni los que tengan oficios de Escribanos, Abogados, Procuradores, Médicos, Boticarios, y otros de esta clase, mientras se mantengan en ellos; ni los que hayan quebrado, aunque sin dolo ni mala fe, miéntras no hayan satisfecho completamente á todos sus acreedores. Y los que fingiendo tener las calidades que se mandan, ú ocultando las que se prohiben en esta Cédula, se introduxeren en la junta para entrar en sorteo, quedaran por el mismo hecho privados para siempre de poder tener voz ni voto en ella, activo ni pasivo; y además incurrirán en la multa de trescientos pesos que se les exigirán irremisiblemente para el fondo del Consulado.

XLVI No podrán hacerse las elecciones sin que concurran á lo menos diez y seis vocales para entrar en el sorteo de electores; y en caso de no estar completo este número, saldrá el Escribano con un Portero, y traerán los primeros que encuentren de las calidades que quedan prevenidas hasta completarlos aunque para ello sea menester usar de algún apremio, imponiendo además cincuenta pesos de multa al que requerido así no viniere. Los electores no podrán proponerse á sí mismos, ni á sus padres, hijos, hermanos, cuñados, suegros, ni yernos; y tendrán presente que el Prior y Cónsules Consiliarios y Síndico han de ser naturales de mis dominios, mayores de edad, hombres de caudal conocido, de buena opinión y fama, prácticos é inteligentes en las materias de comercio; pero no han de ser parientes unos de otros hasta el tercer grado de consanguinidad ó de afinidad, ni socios de una misma compañía, ni mercaderes de tienda abierta. Podrán proponer para qualquiera de dichos empleos á los que viven de sus rentas aunque no hayan pagado avería ni comercien, y aunque sean Títulos, ó Caballeros de qualquiera de las ordenes militares, siempre que los hallen á propósito. Pero guardarán precisamente el hueco de dos años; porque ninguno ha de ser propuesto ni elegido para oficio que ya haya tenido, sin haber pasado este intervalo. Bien que los Tenientes que cumplan su bienio, podrán ser propuestos para los mismos oficios, como no los hayan servido la mayor parte del año anterior.

XLVII La calificación de los que deban tenerse por vocales en la Junta general, y entrar en sorteo para electores, pertenecerá al Decano de la Audiencia con el Prior y Cónsules; los quales decidirán en el mismo acto qualquier duda ó disputa que ocurra sobre esto, arreglándose á lo que queda prevenido; y en caso de discordia prevalecerá el voto del Decano. La calificación de los sugetos que se propongan por los electores para entrar en sorteo de oficios pertenecerá únicamente al Prior y Cónsules; y prevalecerá la decisión en que se conformen dos de ellos, aunque el otro discuerde.

XLVIII Los Diputados han de tener las mismas calidades que el Prior y Cónsules, y han de ser también bienales. Para este primer bienio los nombrará mi Virrey y Capitán general tomando antes los correspondientes informes; pero en las próximas elecciones se nombrarán otros. Serán sus electores el Cónsul nuevo y el cumplido, proponiendo cada uno de los dos un Diputado para cada puerto, y sorteándose en la misma forma arriba prevenida. Pero estas propuestas y sorteo se han de hacer separadamente ante el Decano de la Audiencia con asistencia del Síndico y del Escribano del Tribunal, inmediatamente después que haya tomado posesión el nuevo Cónsul; y así se hará siempre en adelante. Verificada la elección de estos Diputados, se les pasarán por el Decano los respectivos oficios avisándosela: cuyo aviso se comunicará también á los Corregidores o Alcaldes de los pueblos para que les den la posesión, recibiéndoles antes el mismo juramento que queda prevenido para el Prior y Cónsules.

XLIX Los oficios de Secretario, Contador, Tesorero, y el de Asesor, y Escribano del Tribunal serán perpetuos; y quando vaquen se proveerán por la Junta á pluralidad de votos, en personas limpias y honradas, del talento é instrucción convenientes. Si alguna vez pareciere indispensable á la Junta separar á alguno de estos Oficiales por falta de cumplimiento de su oficio, ó por otra justa y grave causa, se cometerá el examen de ella al Tribunal; el qual oyendo instructivamente al interesado y al Síndico, lo amonestará corregirá ó absolverá según su mérito; y en caso de hallar indispensable en justicia su separación, me informará de ello con remisión del expediente, y quedará suspenso hasta mi Real resolución.

L Los Porteros se nombrarán ahora y en adelante por el Prior y Cónsules; serán personas blancas honradas y de buena conducta; y se les conservarán perpetuamente sus oficios, no dando causa justa y grave para lo contrario.

LI El régimen y buen gobierno del Consulado, sus dependencias é intereses, y la execucion de todo lo que va prevenido en esta Cédula, menos el exercicio de jurisdicion y administración de justicia, sera propio y peculiar de la Junta, en cuyas sesiones se han de tratar y determinar precisamente todos los asuntos que ocurran; y los informes que se hayan de pedir, ó encargos que se hayan de hacer para la mejor instrucción de los expedientes, se conferirán por la misma Junta y á elección de sus vocales á los sugetos que parescan mas á propósito.

LII Será obligación del Síndico promover el bien común del comercio y del Consulado, y defender la observancia de lo contenido en esta Cédula. Asistirá á todas las Juntas así del Consulado como generales del comercio. En estas pedirá que se excluyan y hagan salir de la sala á los que no deban concurrir; y en las propuestas para el sorteo de oficios pondrá los óbices y reparos que se le ofrescan, para que determine el Prior y Cónsules. En las Juntas del Consulado pedirá y propondrá quanto le paresca conforme al bien común, y al mas exacto cumplimiento del instituto, protestando qualquiera determinación que se tome en contrario, y pidiendo los testimonios que necesite. Cuidará que no haya omisión en extender y firmar los acuerdos, ni en cumplir lo que se hubiese acordado. Al salir de su oficio entregará al Prior una nota de los negocios que queden pendientes, y otra igual al Síndico su sucesor. Podrá y deberá reclamar y pedir en el Tribunal, quando lo crea necesario, la rigorosa observancia de quanto va prevenido en esta Cédula sobre la forma de los juicios, y la sencillez y brevedad de su sustanciacion; y de qualesquiera abusos ó relaxacion que en esto se introduzca deberá darme cuenta con la debida justificación para su remedio.

LIII El Consulado tendrá en el Tribunal y en las Juntas el tratamiento de Señoría, y usará por blasón las armas de la Ciudad orladas con figuras alusivas á su instituto. Estará siempre inmediatamente sujeto á mi Real autoridad, y baxo mi soberana protección que le dispenso, con la jurisdicion y facultad competentes para quanto corresponde á su instituto; de que inhibo á todos los Tribunales Jueces Magistrados y Xefes políticos y militares; entendiéndose para su gobierno y dirección con mi Secretario de Estado y del Despacho universal de Hacienda por el Departamento de Indias. Por tanto mando á todos mis Consejos y Tribunales de la Corte y fuera de ella; á los Jueces y Justicias de todos mis Reynos y Señoríos; á los Xefes políticos, militares y de Real Hacienda, principalmente á los de la Ciudad de la Santísima Trinidad Puerto de Santa María de Buenos-Ayres y demás Pueblos de las Provincias del distrito del Consulado; y á todos los que toque ó tocar pueda lo prevenido en esta Cédula, y los 53 artículos insertos en ella; que la vean, cumplan y ejecuten, hagan cumplir y executar en todas sus partes, pena de incurrir en mi desagrado, porque así es mi voluntad; sin embargo de qualesquiera leyes, ordenanza s, decretos ó resoluciones; anteriores, que quiero no valgan, y en caso necesario revoco y anulo en quanto se opongan á lo expresado en esta Cédula; á cuyos traslados impresos y certificados por el Secretario del Consulado se dará la misma fe y crédito que al original. Dada en Aranjuez, á 30 de Enero de 1794. = YO EL REY = Diego de Gardoqui – V. M. erige un Consulado de comercio en la Ciudad de Buenos-Ayres para todas las Provincias del distrito de aquel Virreynato. ¬

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