Marcha de San Lorenzo.

cayetano
Cayetano Alberto Silva (Maldonado, Uruguay 07.08.1868 – Rosario, Argentina 12.01.1920)

La Marcha de San Lorenzo nació en 1901 como canción militar dedicada al ministro de guerra del entonces presidente argentino Julio A. Roca, titulada “Coronel Riccheri”, compuesta por Cayetano Alberto Silva, músico uruguayo nacionalizado argentino (1903). El homenajeado, que por esos días firmaba la ley de creación del servicio militar obligatorio, pidió cambiar el título hacia un reconocimiento del General San Martín y Silva, ex miembro de la Banda del Regimiento 7 de Infantería de Línea, presentó el título “San Lorenzo”, la ciudad donde el Libertador libró el primero de sus combates latinoamericanos, la misma en la que había nacido Pablo Riccheri.

Compuesta en violín y arreglada para Banda Militar la marcha fue ensayada en público (sin letra) el 28 de octubre de 1902 al pie del Convento de San Carlos Borromeo, donde se libró el Combate de San Lorenzo (el 3 de febrero de 1812). Dos días después (30.10.1902) tuvo lugar el estreno oficial, durante el desfile militar que siguió a la inauguración del monumento ecuestre de San Martín allí en tierra santafesina, ejecutada por la Agrupación Bandas Militares ante la presencia de la comitiva oficial encabezada por Julio Roca y el propio Riccheri.

Así fue reproducida como marcha oficial del Ejército Argentino hasta 1907(27.04), cuando Carlos Javier Benielli, amigo mendocino de Silva, le puso letra.

Febo asoma; ya sus rayos
iluminan el histórico convento;
tras los muros, sordos ruidos
oír se dejan de corceles y de acero.
Son las huestes que prepara
San Martín para luchar en San Lorenzo;
el clarín estridente sonó
y la voz del gran jefe
a la carga ordenó.
Avanza el enemigo
a paso redoblado,
al viento desplegado
su rojo pabellón.
Y nuestros granaderos,
aliados de la gloria,
inscriben en la historia
su página mejor.
Cabral, soldado heroico,
cubriéndose de gloria,
cual precio a la victoria,
su vida rinde, haciéndose inmortal.
Y allí salvó su arrojo,
la libertad naciente
de medio continente.
¡Honor, honor al gran Cabral!

Los mejores años de Silva transcurrieron en la provincia de Santa Fe, donde llegó en 1889 después de probar suerte musical en Montevideo y Buenos Aires. En Rosario se casa con Filomena Santanelli (8 hijos) y es nombrado maestro de la Banda del Regimiento 7 de Infantería (01.02.1894) hasta que, contratado por la Sociedad Italiana de Venado Tuerto (1898) se traslada con su familia a fundar un centro lírico, enseñar música y actuar de lo que sabe para el Carnaval del 1900 y ponerle música a las obras de Florencio Sánchez. De aquellos, sus mejores tiempos, data la Marcha de San Lorenzo.

Después prestó servicios como director de Banda de los Regimientos 9 de Infantería (hasta la revolución del 4 de febrero de 1905), Regimiento 3 de Infantería (1906), Regimiento 6 (1909) y Regimiento 15 (1910), retirándose del ejército (1911) para aceptar la Dirección de la Banda de Policía de la Provincia de San Juan.

Acosado por la economía (mal)vendió los derechos de la composición con el nombre “Marcha de la Victorias” (1905) a la Casa Breyer (Alemania) que luego, presentada a selección de una Marcha para la ceremonia de asunción del Rey Jorge V de Inglaterra, ganó el concurso. La marcha es inmediatamente estrenada y se constituye desde entonces en la música oficial del pasaje del Rey del Reino Unido y una de las más famosas obras de música militar, incluso interpretada en París a la entrada de las tropas alemanas (junio 1940) y años después, a pedido de Eisenhower, en la entrada de las tropas aliadas (agosto 1944).

Silva, empleado policial, volvió a Rosario en 1918 y tramitaba su reincorporación al Ejército mientras esperaba se cumpliera su pedido de acceder a la dirección de la Banda de la Policía de Rosario. Los azares de la política le quitaron las probabilidades.

Sin obtener ninguno de los dos nombramientos, murió en Rosario el 12 de enero de 1920. Por ser de raza negra, (hijo de esclava y padre desconocido), la policía de Santa Fe le negó la sepultura en el panteón policial.

Ya no sabemos con precisión sobre el destino del cadáver. Una versión indica que las cenizas de su cuerpo descansan en el cementerio de La Piedad de Rosario y otra dice que sus restos fueron trasladados en 1997 al cementerio municipal de Venado Tuerto. De cualquier modo el interrogante se desprende de una versión anterior que, negado en el panteón policial, hubo sido inhumado en fosa común.

La casa que habitó en Venado Tuerto donde Silva compuso la Marcha se transformó en un museo regional y se sitúa en la calle Maipú 958.

 

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