Juan de Garay en Buenos Aires: 1582.

800px-Paraguay_-_O_Prov_de_Rio_de_la_Plata_-_cum_regionibus_adiacentibus_Tvcvman_et_Sta._Cruz_de_la_Sierra_-_ca_1600
El Virreinato del Perú con la Real Audiencia de Charcas, la gobernación del Tucumán y la del Río de la Plata y del Paraguay, en mapa del 1600.

 

Juan de Garay, fundador de Santa Fe y Buenos Aires, vino del Perú a la Asunción en 1568. Autorizado por el Teniente de Gobernador Suárez de Toledo, fundó la ciudad de Santa Fe en 1573. El Adelantado y Gobernador Ortiz de Zárate, a quién prestó servicios, lo nombró Teniente de Gobernador del Río de la Plata en 1574. A la muerte de Zárate (1576) Garay partió para Charcas por el camino de Tucumán a intervenir en el casamiento de doña Juana de Zárate, hija del Adelantado, que debía heredar el gobierno una vez que contrajera matrimonio “con tal persona que como caballero pueda gobernar estas provincias”. Doña Juana casó con Juan Torres de Vera y Aragón, quién nombró a Garay su Teniente Gobernador (1578) autorizándole para fundar un pueblo en el Río de la Plata. En 1580, Garay fundó Buenos Aires en el lugar de su antiguo asiento, algo más al norte. El fundador de Buenos Aires y Santa Fe fue muerto por indígenas en 1583. Un año antes, el 20 de abril de 1582, fechaba esta carta enviada al Rey desde Santa Fe.

“… Este verano pasado, por el mes de noviembre, salí de la ciudad de la Trinidad a correr la tierra, tomé la costa de este Río de la Plata… unas veces a vista de la costa y otras veces metiéndome cinco o seis leguas la tierra adentro: fui a dar en la costa del mar del norte, más de sesenta leguas del puerto de Buenos Aires, que si se hubiera de ir por mar, entiendo que fueran noventa leguas, porque hace gran ensenada, que la boca de este Río de la Plata está al este, y donde yo llegué a la costa de la mar, casi corre al sudeste la costa y el sur es a travesía, y por hacer tan gran punta la tierra, los indios llaman isla a la tierra de Buenos Aires. Es muy galana costa y va corriendo una loma llana de campaña sobre la mar, por algunas partes pueden llegar carretas hasta el agua; es tierra muy buena para sementeras; legua y media de la mar se acaba un ramo de cordillera que baja de la tierra adentro: muestra grandes peñascos y en lo alto campiña y en la costa, en algunas partes descubre pedazos de peñascos. Donde bate al agua y en aquellos peñascos, hay gran cantidad de lobos marinos. Aquella gente se abriga con mantas de pieles de unos animales que hay como liebres, y de gatos monteses y hacen sus tiendas de cueros de venados. Hallamos entre estos indios alguna ropa de lana muy buena; dicen que la traen de la Cordillera, de las espaldas de Chile y que los indios que tienen aquella ropa, traen unas planchas de metal amarillo en unas rodelas que traen cuando pelean y que el metal [lo] sacan de unos arroyos. Dicen que por la costa hay poca gente y que la tierra adentro, hacia la Cordillera, hay mucha gente. Con la carabela avisé a Vuestra Alteza cómo había sabido que había cierta cantidad de ganado caballuno, cerca de Buenos Aires, procedido de unas yeguas que quedaron allí, en tiempo de don Pedro. Cuando esto escribí, no las habíamos visto, y, en efecto, hay buen golpe de ellas. También supliqué a Vuestra Alteza hiciese merced a la ciudad de la Trinidad y a ésta de Santa Fe, de todo aquel ganado, para que lo puedan tener por dehesa de ganado común estos dos pueblos, pues por haberse dispuesto a los trabajos y gastos los pobladores, se podrá venir a gozar de ello, aunque hasta agora, por ser la tierra tan rasa y llana, no hemos podido tomar ninguno [de los caballos] ni hemos tenido posibilidad ni espacio para hacer corrales, que son menester hacerse grandes en las aguadas y hemos estado ocupados en edificios y labores y en correr la tierra, porque mientras no la corríamos venían los naturales de noche a darnos asaltos, en el pueblo, y con esto, y castigarlos y correrles sus tierras y tomarles algunas prendas como se ha hecho este verano pasado, se han domesticado algunos y vienen al pueblo, de paz, aunque agora es menester recatarnos más dellos. Torno a suplicar a Vuestra Alteza se nos conceda la merced de este ganado.”

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