José de San Martín: Primer decreto del Perú independiente.

san martin

Entre la firma del Acta, ocurrida el (domingo) 15 de julio, y la Ceremonia de Proclamación, hecha en la Plaza Mayor el 28 de julio, pasaron 13 días: era 1521 y Perú se declaraba independiente de la corona española.

Desde el Palacio de los Virreyes, José de San Martín pidió que el Cabildo llevara a cabo la convocatoria de respaldo.

Oficio del Excmo. Sr. Don Jose De San Martín, Capitan General y en Jefe del Ejército Libertador del Perú, al Ayuntamiento de Lima.

Excmo. Sr.
Deseando proporcionar cuanto antes sea posible la felicidad del Perú, me es indispensable consultar la voluntad de los pueblos. Para esto espero, que V. E. convoque una junta jeneral de vecinos honrados, que representando al comun de habitantes de esta capital, expresen si la opinion jeneral se halla decidida por la Independencia. Para no dilatar este feliz instante, parece que V. E. podria elejir, en el dia, aquellas personas de conocida probidad, luces y patriotismo, cuyo voto me servirá de norte, para proceder á la Jura de la Independencia, ó á ejecutar lo que determine la referida junta, pues mis intenciones no son dirijidas á otro fin, que á favorecer la prosperidad de la América.

Dios guarde á V. E. muchos años.


Lima 14 de julio de 1821.—José de San Martin.—Al Excmo. Ayuntamiento de esta capital.

La respuesta del Excmo. Ayuntamiento se redactó el mismo día, mientras quedaba “haciendo la elección de las personas de probidad, luces y patriotismo, que unidas en el día de mañana, espresen espontáneamente su voluntad por la Independencia…”

El Acta de Independencia del Perú fue redactada por Manuel Pérez Tudela y firmada por “vecinos honrados” (339 residentes que respaldaban la acción separatista, entre ellos, miembros del cabildo, del clero, y maestros universitarios) de la Ciudad de los Reyes (Lima).

“En la ciudad de Los Reyes, el quince de Julio de mil ochocientos veintiuno. Reunidos en este Excmo. Ayuntamiento los señores que lo componen, con el Excmo. e Ilmo. Señor Arzobispo de esta santa Iglesia Metropolitana, prelados de los conventos religiosos, títulos de Castilla y varios vecinos de esta Capital, con el objeto de dar cumplimiento a lo prevenido en el oficio del Excmo. Señor General en jefe del ejercito Libertador del Perú, Don José de San Martín, el día de ayer, cuyo tenor se ha leído, he impuesto de su contenido reducido a que las personas de conocida probidad, luces y patriotismo que habita en esta Capital, expresen si la opinión general se halla decidida por la Independencia, cuyo voto le sirviese de norte al expresado Sr. General para proceder a la jura de ella. Todos los Srs. concurrentes , por sí y satisfechos, de la opinión de los habitantes de la Capital, dijeron: Que la voluntad general está decidida por la Independencia del Perú de la dominación Española y de cualquiera otra extranjera y que para que se proceda a la sanción por medio del correspondiente juramento, se conteste con copia certificada de esta acta al mismo Excmo. y firmaron los Srs.: El Conde de San Isidro- Bartolomé, Arzobispo de Lima, Francisco Javier de Zárate- El Conde de la Vega de Ren- El Conde de las Lagunas-Toribio Rodríguez-Javier de Luna Pizarro-José de la Riva Aguero-El marquez de Villa fuerte …”

Trece días después de la firma del Acta independentista tuvo lugar la Ceremonia de Proclamación. En ese lapso, además de preparar el espectáculo público, San Martín escribió el primer decreto del Perú independiente:

Decreto de José de San Martín

Dado en Lima, a 25 de julio de 1821, primero de su independencia.

Siéndome sumamente sensible la miseria general en que he encontrado reducido el vecindario de esta honorable Capital, por falta de rentas y recursos en que se halla, por el saqueo general que hicieron los enemigos a su salida, he resuelto, no obstante la necesidad de colectar algunos fondos para subvenir a las atenciones del día, lo siguiente:

1° Que quede extinguida para siempre esa odiosa contribución extraordinaria de guerra, con que últimamente fueron gravados todos sus habitantes, desde el 1° del corriente;

2° Que los encargados de su colectación enteren lo que hayan recaudado en las cajas matrices del Estado, y rindan las respectivas cuentas al tribunal mayor de ellas en el preciso término de ocho días: todo lo que se ejecutará en virtud de este decreto, que se publicará por bando para que nadie alegue ignorancia, y el público tenga la satisfacción de ser redimido de esa gravosa contribución, pasándose copia de él con la orden respectiva al excelentísimo Cabildo para el debido cumplimiento de la parte que le corresponde.


José de San Martín.

Tres días antes (22.07.1821) el propio San Martín daba a publicación el “Bando para la Proclamación de la Independencia”, el primer bando del Perú independiente (1) “para que nadie alegue ignorancia” y, sobretodo, se enterasen los realistas que aún permanecían en las adyacencias de Lima.

“Por cuanto esta ilustre y gloriosa capital ha declarado, así por medio de las personas visibles, como por el voto y aclamación g[ene]ral del público, su voluntad decidida por su independencia y ser colocada en alto grado de los PUEBLOS LIBRES, quedando notado en el tiempo de su existencia por el día más grande y gloriosa, el domingo quince del presente mes, en que las personas más respetables suscribieron el ACTA DE SU LIBERTAD, que confirmó el pueblo por voz común en medio del júbilo; por tanto, ciudadanos, mi corazón queda nada apetece más que vuestra gloria, y a la cual consagro mis afanes; he determinado que el sábado inmediato 28 de proclame vuestra FELIZ INDEPENDENCIA y el primer paso que dais a la LIBERTAD DE LOS PUEBLOS SOBERANOS, en todos los lugares públicos en que en otro tiempo se os anunciaba la continuación de vuestras tristes y pesadas cadenas. Y para que se haga con la solemnidad correspondiente, espero que este noble vecindario autorice el augusto acto de la jura concurriendo a él: que adorne e ilumine sus casas en las noches del viernes, sábado y domingo, para que con las demostraciones de júbilo se den al mundo los más fuertes testimonios del interés con que la ilustre capital del Perú celebra el día primero de su INDEPENDENCIA y el de su incorporación a la gran familia americana.”


Dado en Lima, a 22 de julio de 1821, y 1º de su independencia.
Don José de San Martín, Capitán General del Ejército y en Geje del Libertador del Perú, Grande Oficial de la Lejión de Mérito de Chile &c.&c.&c.

En efecto, la Plaza Mayor tuvo buena concurrencia. Ya estaba todo decidido y firmado pero la Proclamación, el espectáculo público (protocolo) organizado para plasmar la autoafirmación cuyos ecos debían trascender las fronteras peruanas, debía ser fastuosa.

“…El 28 del mes anterior se juró en esta capital la Independencia del Perú. No he visto en América un concurso ni más lucido ni más numeroso. Las aclamaciones eran un eco continuado de todo el pueblo… Yo fui uno de los que pasearon ese día el estandarte del Perú independiente… Jamás podría premio alguno ser más lisonjero para mí, que ver enarbolado el estandarte de la libertad en el centro de la ciudad más importante de esta parte de América, cumpliendo el objeto de nuestros trabajos en la campaña … ). En esa misma noche se dio refresco y baile en el cabildo. Ninguna tropa logró contener la aglomeración de gente y no pudo lucir el ambiguo que se preparó para los convidados (…)(2)

En aquella Plaza, San Martín elevó su voz para dejar grabadas las palabras que aún se repiten en las actuaciones escolares peruanas:

“El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende. ¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la independencia”.

La misma ceremonia se repitió en la plazuela de La Merced y, luego, frente al Convento de los Descalzos. La propagación de la noticia y de la voluntad exigía escenarios populosos y protocolos virreinales. Autoridades universitarias de toga y birrete, altos miembros del clero, priores de convento, jefes militares, títulos de Castilla, caballeros, oidores de la Real Audiencia, regidores del Cabildo, condes, húsares y alabarderos secundaron al Libertador: la voz no sólo debía llegar a los peruanos sino también a españoles e ingleses.

Acta_de_la_Indepencia_del_Perù
Acta de la Independencia del Perú, 15 de julio de 1821.

Al terminar las proclamas, San Martín y el cortejo regresaron al palacio de los Virreyes, donde recibieron a Lord Cochrane (3), que acababa de arribar al Callao. En la tarde, siguieron las celebraciones con una corrida de toros en la Plaza de Acho y, en la noche, con una recepción en el palacio municipal.

En efecto, tanto la firma del Acta como la proclamación de la Independencia del Perú fueron hechos formales que no trascendieron el mero simbolismo. Las fuerzas realistas continuaron dominando las regiones más extensas, más pobladas y más ricas de Perú (la sierra central y todo el sur) imponiendo la nueva capital virreinal en Cuzco. De hecho, Lima volvió a ser ocupada eventualmente por las tropas realistas. No sería sino hasta 1824 cuando se pondría fin a la dominación española en el Perú.

Pero dos años antes, José de San Martín había decidido abandonar Perú y retirarse a la vida privada según cuenta en carta a Simón Bolívar (Lima, Septiembre 10 de 1822):

“He convocado al Congreso para presentar ante él mi renuncia y retirarme a la vida privada con la satisfacción de haber puesto a la causa de la libertad toda la honradez de mi espíritu y la convicción de mi patriotismo. Dios, los hombres y la historia juzgarán mis actos públicos.”

La conclusión de la guerra en el Perú vendría con la intervención de Simón Bolívar en la definitiva Batalla de Ayacucho (1824), cuando José de San Martín, exiliado, ya transitaba las rutas de Gran Bretaña.


(1) Primer Bando del Perú independiente, José de San Martín. Fuente: Colección de leyes, decretos y órdenes publicados en el Perú desde su independencia en el año de 1821 hasta el 31 de diciembre de 1830. Tomo I. Lima Imprenta de José Masías, 1831, pág. 8.
(2) Carta que mandó Tomás Guido, amigo de San Martín, a su esposa sobre las Ceremonias de 28 de julio de 1821.
(3) Por indisposición contra San Martín, el almirante Cochrane se retiró del Perú el 10 de mayo de 1822, siendo reemplazado en el mando de la escuadra por Martín Guisse. Cochrane consideraba que «el protectorado que estaba ejerciendo San Martín carecía de decisión, se mostraba dubitativo y su contribución no era realmente apreciada ni aprovechada».
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