Antoine de Saint-Exupéry en Buenos Aires.

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Antoine de Saint-Exupéry, alias Saintex (1), llegó de Francia a Argentina el 12 de octubre de 1929, donde permaneció durante 15 meses, hasta enero de 1931, acompañado de dos colegas que conoció después de hacerse piloto tras haber sido rechazado en la Escuela Naval: Henry Guillaumet y Jean Mermoz.

Lo esperaba el cargo de Jefe de Tráfico de la Aeroposta Argentina, primera empresa de aviación del país, dedicada al transporte de correo y de pasajeros (2), filial de la Compagnie Générale Aéropostale de Francia, semilla de la futura Air France (3). Entonces, abriendo nuevas rutas aéreas al sur y controlando los vuelos a Chile, Brasil y Paraguay encontró que el puesto administrativo lo deprimía: “Me parece que eso me hace envejecer”, le escribió a su madre.

Eran los días de Buenos Aires, “ciudad de la cual uno está prisionero”, donde alquiló amueblado el departamento 605 de la Torre Mitre en la Galería Guemes (Florida 165, CABA).

Su ánimo cambió cuando, al cabo de unos días, se encontró pilotando hacia Bahía Blanca y convertido en piloto de la Aeroposta. Entonces excedió los vuelos comerciales hacia vuelos de reconocimiento, rondas de inspección y raids hasta Tierra del Fuego, vuelos de hasta 18 horas de duración que dieron origen a “Vuelo Nocturno” (4).

Es cierto que el descubrimiento y la inauguración de rutas argentinas lo renovó:

“¡Qué bello país y cómo es de extraordinaria la Cordillera de los Andes! Me encontré a 6500 metros de altitud, en el nacimiento de una tormenta de nieve. Todos los picos lanzaban nieve como volcanes y me parecía que toda la montaña comenzaba a hervir…”.

Los paisajes, sobretodo patagónicos, también le abrieron el ánimo:

“En ninguna otra parte he conocido una mejor raza de hombres que la de los argentinos del sur. No se podría encontrar en otros sitios tanto sentido social, tanto sentido de la solidaridad ni tampoco tanta serenidad. Serenidad de hombres que se enfrentan con grandes problemas”.

Pero esto no cambió demasiado su impresión y áspera relación con Buenos Aires. Por esos días llegó el escritor Benjamín Crémieux a dar una serie de conferencias en Amigos del Arte. Allí, entre el público de la sala, Saintex conoció a Consuelo Suncín, rica salvadoreña y viuda del escritor Enrique Gómez Carrillo, su futura esposa desde 1931 (5).

También fue por esos días que conoció a Le Corbusier en el Hotel Majestic y lo llevó a dar una vuelta en avión. Después de aquellas vistas verticales, Le Corbusier hizo unos croquis de la ciudad y no ahorró opiniones sobre su remodelación: “Algunos cartuchos de dinamita bastarían”.

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Buenos Aires fueron unos breves y profundos quince meses en la vida de Saint-Exupéry. Fueron una cárcel poco soportable en un país detestable. Entonces su madre manifestó el deseo de visitarlo y él intentó disuadirla -en vano- a través de una carta fechada el 20 de noviembre de 1929:

“Seguramente conoceré a otras personas aficionadas a la música y los libros que me consolarán un poco del Sahara. Y también de Buenos Aires, que es otra especie de desierto… Me gustaría tenerte aquí conmigo, pero temo por ti pensando en Buenos Aires, esta ciudad en la que uno se siente tan prisionero. Piensa que en la Argentina no hay campiña. Nada. No se puede salir jamás de la ciudad. Fuera de ella sólo hay campos cuadrados, sin árboles, con una barraca en el centro y un molino de metal. Durante cientos de kilómetros en avión no se ve más que eso.” (6)


(1) Nombre completo: Antoine Marie Jean-Baptiste Roger Conde de Saint-Exupéry, Lyon 29.06.1900 – 31.07.1944. Nació en Lyon (Francia), realizó su primer vuelo a los 11 años de edad y el 31 de julio de 1944 desapareció misteriosamente en un vuelo sobre el mar Mediterráneo, cerca de la costa de Marsella.
(2) Negocio de la época.
(3) El primer vuelo se realizó el 20 de octubre de 1929, entre Buenos Aires y Comodoro Rivadavia. Las escalas fueron en San Antonio Oeste (cuyo Aeródromo lleva hoy el nombre de Saint Exupéry) y Trelew.
(4) Vuelo nocturno, publicado a su regreso en Francia, 1931.
(5) Se casaron en Francia apenas regresados de Argentina en 1931. La unión matrimonial se conoció turbulenta a raíz de la bohemia y las amantes de Saintex. Consuelo murió de un ataque de asma en Grasse, Francia el 28 de mayo de 1979 y fue enterrada en el cementerio de Père-Lachaise en París junto a los restos de su segundo marido Enrique Gómez Carrillo.
(6) “La Buenos Aires ajena”, Emecé, 2001; pág.247. Traducción de texto de César Aira.
FOTOGRAFÍA PRINCIPAL: Puerto San Julián, hoy Provincia de Santa Cruz, Argentina. De izquierda a derecha, tomados del brazo: Copiloto (con portafolios), Julio Aloyz (agente de la Aerolínea en Puerto San Julián) y Antoine de Saint Exupery, en traje de piloto con antiparras, y vecinos del pueblo.
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