De cómo Clarín compró Radio Mitre.

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En 1984, cuando la efervescente y joven democracia comenzaba su declive hacia la cotidianeidad, surgieron los primeros problemas económicos. El presidente Raúl Alfonsín comenzó su gobierno recurriendo al esquema económico que el radicalismo había llevado a cabo con considerable éxito durante la presidencia de Arturo Illia, veinte años antes. De aquel equipo económico se nutrió el nuevo ministerio de economía que llevaba como Ministro inaugural a Bernardo Grinspun.

La pesada herencia del Proceso de Reorganización Militar había dejado al país padeciendo una inflación del 434% y una grave crisis en relación con su deuda externa. El ministro Grinspun confrontaba entonces con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para auditar la deuda, declararla nula por ilegal y organizar el llamado “Club de deudores” que finalmente fue desmantelado por presión de los acreedores, Estados Unidos y el propio FMI.

El nacionalismo económico clásico del radicalismo que estaba llevando adelante Grinspun apuntaba a fortalecer el mercado interno mediante el aumento de salarios, con control de tarifas y tipo de cambio alto. Pero a un año de haber asumido, el salario real había aumentado un 35% y la inflación, que trepó al 626%, puso final a su gestión.

En febrero de 1985 Alfonsín reemplazó a Bernardo Grinspun por Juan Vital Sourrouille con el fin de implementar una política económica que atacara frontalmente la inflación. El 14 de junio Alfonsín y Sourrouille anunciaron por TV la puesta en marcha del Plan Austral que logró el objetivo de reducir la inflación al 2% mensual sin frenar el crecimiento de la economía (7% anual).

En ese tiempo, entre 1985 y 1986, cuando el gobierno radical campeaba la crisis económica, Clarín iniciaba, mediante maniobras elusivas de la ley, su expansión hacia el multimedios con la compra ilegal de Radio Mitre.

“Radio Mitre, en la frecuencia 790 del dial, había sido una de las seis emisoras privatizadas por el último presidente militar, Reynaldo Bignone, entre 1982 y 1983 (1). A ojos de Magnetto era la más interesante, por su perfil periodístico: fundada en los años 20 como la emisora del diario La Nación, su contenido era, en gran medida, la actualidad y las noticias. Para fines de 1985, la sociedad que la había comprado al gobierno militar estaba endeudada con el Banco Mariva, entidad de confianza de Magnetto y de Clarín (2)”. (3)

Radio Mitre pertenecía a una sociedad formada por Pablo Gowland, Joaquín Oteiza, Víctor Dapiche y Julio Moyano (4) (responsable artístico de la radio) que, ante la debacle económica y la abultada deuda que tenía con el “Banco Mariva” (BM), se deshace de sus acciones. Julio Moyano es el primero en vender sus acciones al banco hacia fines de 1985 y luego sus socios, al desaparecer el principal operador de la emisora, venden el resto de sus acciones a Clarín aún en un negociado prohibido por la ley vigente.

A comienzos de 1986 el directorio de Radio Mitre cambió su composición. ” …Clarín hizo un acuerdo de coproducción por el que ingresaron delegados del diario: un contador que se encargó de la administración y el jefe de redacción matutina de Clarín, Abel Maloney, que pasó a ocupar la gerencia general y la programación de la radio” (3).

Años más tarde Julio Moyano contó que “a cargo del proyecto radio, Héctor Magnetto decide ponerlo a Lucio Rafael Pagliaro, accionista del Grupo y el número 3 del equipo que comanda el Multimedio”, quien “no tenía conocimiento alguno de radio y poco de administración práctica de negocios”. Luego “se llega a conformar un elenco de gestión del negocio radio integrado por Jorge Héctor Santos como director general, Abel Maloney como director periodístico y de producción, Hugo Di Guglielmo como director de programación y Omar Dirrocco como director administrativo” (5).

Abel Maloney, entonces redactor de Clarín, fue quien tomó las decisiones sobre los nuevos empleados y desempleados y así, Radio Mitre (AM 790) había empezado a pertenecer a “Clarín” en violenta infracción al artículo 45 de la ley de Radiodifusión y ante la inacción del gobierno radical de Raúl Alfonsín.

Julio Moyano agregó que “en 1986, se realiza la transferencia accionaria de la radio a favor del Grupo Clarín, que por entonces no podía tener emisoras de radio ni de televisión” y que “por entonces no se podía decir que la radio era de Clarín, pero en determinados círculos era un secreto a voces” (5).

En efecto, Clarín había comprado Radio Mitre a través de testaferros por lo que pudo eludir el impedimento del artículo 45 de la Ley de Radiodifusión.

Por entonces “los negocios paralelos aún eran pequeños y nadie se animaba a calificar al conglomerado de empresas vinculadas como el grupo Clarín”, contó Pablo Llonto en su libro, La Noble Ernestina (6): “Además de Papel Prensa, la viuda (Ernestina Herrera de Noble, dueña de Clarín) tenía participación accionaria en la agencia Diarios y Noticias (DyN), controlaba una mediana imprenta de revistas y libros a las que, con escasa originalidad, había bautizado como Artes Gráficas Rioplatenses S.A., tenía intereses comerciales en el banco Mariva y vinculaciones con Medicus, una explotación de medicina prepaga que se brindaba a todo el personal efectivo de la empresa”.

El ex periodista y ex delegado del diario, despedido por su actividad gremial, señaló que “experta en cuestiones que se resolvían en las alturas del poder, la viuda aceleró el plan B y, en poco tiempo más, la sociedad que manejaba la onda de Radio Mitre llegó a un acuerdo para permitir el desembarco de los muchachos de Clarín en el 790 del dial” y agregó que “las operaciones financieras y de inteligencia que se montaban desde hacía un buen tiempo desde el tercer piso, en las oficinas dirigenciales del diario, incluían préstamos del banco Mariva a Radiocultura, el traslado del periodista Abel Maloney de Clarín a radio Mitre para que cumpliera la sucia tarea de seleccionar qué trabajadores quedarían y quiénes se irían y la preparación de Jorge Santos como futuro gerente general”.

Jorge Santos, que fuera hombre del Grupo durante 14 años, contó también años después que “Radio Mitre SA (Radio Mitre AM y FM 100) fue el primer emprendimiento del Grupo Clarín en medios electrónicos, mucho antes que el artículo 45 de la Ley de Radiodifusión fuera anulado”.

“En 1986 el entonces inexistente Grupo Clarín comenzaba a forjarse con la compra encubierta de Radio Mitre y FM 5 Estrellas, que luego pasó a denominarse FM 100”.

“Por ese entonces, esta incursión de Clarín, en la compra de Radio Mitre estaba atada a la promesa de Raúl Alfonsín de otorgarle la licencia, derogando el artículo 45 de la Ley de radiodifusión que prohibía que un medio gráfico fuese dueño de radios o de canales de televisión… Alfonsín no cumplió con su promesa y esto hizo que Clarín, a través del diario y la radio apuntara todos los cañones contra el gobierno del primer presidente constitucional, luego de la dictadura”.(7)

Los persistentes cañones de Clarín hicieron mella pública el 13 de febrero de 1987. El (viernes) 13 de febrero encontró a Raúl Alfonsín en un palco eventual, al pie de la autopista Dellepiane, en el barrio de Villa Lugano, inaugurando la biblioteca pública bautizada Julio Saguier. Allí dispuso otra vez sus conocidas condiciones de orador en un memorable y desigual discurso donde, por primera vez, menciona con vehemencia el nombre propio de un medio de comunicación: Clarín.

“Soy respetuoso de la libertad de prensa, pero ustedes tienen un ejemplo hoy, en los diarios de hoy, yo les pido que lean el Clarín, que se especializa en titular de manera definida, como si realmente quisiera hacerle caer la fe y la esperanza al pueblo argentino. Yo respeto al diario el Clarín y el Clarín respeta al presidente, sin duda, y no ha de pretender que calle su opinión. Lean ese artículo que está vinculado a los anuncios sobre la desocupación. Sabemos que es un opositor acérrimo y no nos interesa. Sabemos que es, también, este tipo de artículos el que aparece cotidianamente en el diario. Pero léanlo porque la forma falaz en que está presentada la noticia de la disminución de la desocupación en la Argentina, es un ejemplo vivo contra lo que tenemos que luchar los argentinos”.

La guerra estaba declarada. Clarín iba por la legalización de su maniobra aún con maniobras desestabilizantes hacia el joven gobierno democrático.

“En el 87, más concretamente en Semana Santa, efectivamente hubo ahí un período, digamos, de nebulosa. Asume la dirección de la radio un periodista, Abel Maloney. Yo no sé si ya había un traspaso formal al Grupo pero lo cierto es que ya había dejado de pertenecer a Julio Moyano. Para ser sincero, no sé si era una transición o si ya estaba en manos de Clarín.

En los levantamientos de los carapintadas, Radio Mitre se constituyó en la única radio que le hizo un reportaje a Rico en directo desde Campo de Mayo. Y ahí hubo toda una discusión en torno a lo que es, por un lado el ejercicio de la libertad de prensa pero por otro lado la apología de un proceso golpista como el que estábamos sufriendo, como estaba sufriendo la democracia.

Lo cierto es que nosotros le pedimos que cesara de transmitir el reportaje y, ante la negativa, nosotros que habíamos puesto en Cadena Nacional todos los medios en manos del Estado con la consigna democracia o dictadura, entendíamos que Radio Mitre estaba propagando o agitando una situación favorable a los golpistas.

Y entonces decidimos ocupar la radio. Y fue un grupo de unos cuarenta militantes, encabezado por varios diputados nacionales, entre ellos recuerdo a José Gabriel Dumón, que posteriormente fue Ministro de Educación del gobierno. Ingresaron pacíficamente a la radio y le reclamaron a la dirección que cesara con esa actitud de poner en el aire a los golpistas en directo y bueno, hubo sí, de parte nuestra y del gobierno una actitud de, digamos presión, para que cesara esa propagación golpista y bueno, cesó”.(8)

Mientras Clarín atacaba sin piedad al gobierno de Alfonsín, “en el año 88, previendo que podía ocurrir eso, presentamos un proyecto de ley. Un proyecto de ley que habíamos consensuado con el peronismo, en aquel caso concretamente con Cafiero, que era presidente del PJ y, a la vez, gobernador que había sido reelecto precisamente en las elecciones del 87.

Con ellos habíamos acordado hacer una ley de la democracia que fijara las reglas de juego para este sector de la radiodifusión y la televisión de modo tal que no se produjeran esos fenómenos de concentración que ya se advertían en otros lugares del mundo” (8).

En abril de 1988, aún ante la guerra declarada de Clarín, “Alfonsín envió al Congreso un proyecto de ley para crear un Consejo Nacional de Radiodifusión, según el cual los medios de medios gráficos podrían acceder a licencias de radio y televisión “si se resguarda la libertad de expresión o el pluralismo informativo en la zona de cobertura”. No era lo que reclamaba Magnetto. Argumentó que el gobierno buscaba intervenir en los medios que no le pertenecían y decidir sus contenidos, y se opuso totalmente. El CEMCI denunció su “espíritu estatista y regulador”, su letra “altamente ideologizada”, su “pretensión totalitaria”. Durante todo el año se sucedieron reuniones con los legisladores para asegurar que el proyecto naufragara” (8). Y naufragó.

También naufragó el gobierno de Raúl Alfonsín que, acuciado por un golpe de Estado económico, no tenía respaldos para seguir. Contó Leopoldo Moreau que “cuando a Alfonsín, en el año 89, le faltaban seis meses para terminar el mandato y reúne un grupo de empresarios, entre ellos empresarios de medios, para pedirles que le den un respaldo para poder terminar el proceso democrático y entregarle al presidente de otro partido político que había sido electo el mando, cosa que nunca había ocurrido en la historia institucional argentina porque Irigoyen se lo entregó a otro radical y Perón se sucedió a sí mismo, ahí, en esa oportunidad, es cuando Magnetto pronuncia aquella famosa frase diciendo: el obstáculo es usted”.

Alfonsín trató de mantenerse en el cargo a fin de cumplir con las formalidades democráticas consideradas esenciales entonces ante un desorden militar evidente, incluso fue el asunto que transmitió a la población en su última cadena nacional. Por entonces, Héctor Magnetto ya negociaba, en las sombras, con el presidente electo.

Años más tarde, Rodolfo Terragno contó que “cuando el presidente (Alfonsín) decide renunciar, yo viajo a La Rioja para comunicar al presidente electo. Entonces yo llegué allá. Menem estaba con Magnetto y un árabe… Cuando yo llegué, él hizo un aparte, y le dije vengo a avisarte que el presidente renuncia esta noche…” (9)

“Y por eso, la primera privatización del menemismo no es ni Aerolíneas Argentinas, ni YPF, ni Gas del Estado sino Canal 13, que va a manos del Grupo Clarín y Canal 11, que va a manos del Grupo Massot de Bahía Blanca”. (8)

Un mes y nueve días después de asumir el cargo, el 17 de agosto de 1989, Carlos Menem obtuvo la aprobación en el Congreso de una ley ómnibus de Reforma del Estado que lo autorizaba a privatizar las empresas del Estado. La ley incluía el primero de los pedidos de Magnetto: en su fárrago de disposiciones, un breve texto derogaba el inciso e del artículo 45 de la ley vigente de Radiodifusión.


NOTAS:
(1) Las otras radios privatizadas fueron Radio Argentina, Radio Antártida, Radio del Pueblo, Radio Splendid y Radio El Mundo.
(2) Según otro presunto secreto a voces, el banco “era” propiedad de Clarín. Magnetto lo negó ante su biógrafo, aunque confirmó que el Mariva y Clarín mantenían una relación muy cercana, incluso “personal”. Hernán Arbizu, ex vicepresidente de la filial local del banco estadounidense JP Morgan, aseguró que “según se sabe en el ambiente, Banco Mariva tiene su porcentaje dentro del Grupo Clarín”.
(3) Graciela Mochkofsky, “Pecado Original”, Editorial Planeta, 2011.
(4) Según dejó escrito otro periodista, dueño y director del diario Ambito Financiero, Julio Ramos, en su libro “Los cerrojos a la prensa”, 1993.
(5) Artículo publicado por Julio Moyano en 2008 titulado “El Ocaso de Radio Mitre”.
(6) Pablo Llonto, “La Noble Ernestina”, Editorial Punto de Encuentro, 2003.
(7) Jorge Héctor Santos, 2008.
(8) Entrevista a Leopoldo Moreau realizada para el programa televisivo de Víctor Hugo Morales, “Bajada de Línea”, emitido por Canal 9.
(9) Extracto del recomendable documental “Clarín, un invento argentino”, TV Pública.
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