Conferencia Jorge Rafael Videla: La subversión y el caso Graiver.

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Conferencia de prensa del Presidente Jorge Rafael Videla

Sede del Comando en Jefe del Ejército
19 de abril de 1977.

Es totalmente grato para mí, como Comandante en Jefe del Ejército, recibir en esta tarde y en esta casa, sede del Comando en Jefe del Ejército, a este distinguido conjunto de empresarios, profesionales y técnicos consagrados a una actividad tan importante, cual es la comunicación social.

He dicho en repetidas oportunidades, y lo reitero, más aún frente a este auditorio, que creo firmemente en el diálogo como el camino más idóneo para la relación entre los hombres. Es a través del diálogo que podemos conocernos. Por vía de mejor conocernos, mejor comprendernos. Y por vía de mejor comprendernos, recién poder amarnos, que es la más excelsa relación entre los hombres.

Y es justamente esta circunstancia particular que vive el país, en donde las relaciones institucionales, por las circunstancias conocidas, están limitadas, que ustedes, hombres y mujeres dedicados justamente a esta actividad tan noble cual es la relación humana, constituyen el nexo, casi diría, insoslayable para facilitar ese diálogo fundamentalmente entre el gobernante y el gobernado.

Y es en homenaje a esta función tan delicada y en homenaje a una conducta observada por quienes hacen opinión diariamente, a través de una opinión objetiva, ejercitando una libertad responsable y en procura de un bien tan excelso como es la verdad, es en homenaje a ese conjunto que hoy el Ejército abre sus puertas para recibirlos como huéspedes y brindarles esta exposición.

Señores, hemos dicho en repetidas oportunidades que la subversión es un fenómeno global. Y, consecuentemente, si decimos que la agresión, que la subversión nos agrede, debemos interpretar que su agresión es también tan global como es global el fenómeno de la subversión.

Y es justamente a través de esa agresión global que se pretende conculcar la libertad de los argentinos y cambiar su sistema de vida por otro a través de la intimidación, a través de la privación de la vida, de militares, de policías, de periodistas, de sacerdotes, de trabajadores, de empresarios. Se pretende conculcar ese bien de la libertad a través de los lavados de cerebro, de la confusión de nuestra juventud, de desapegarnos a eso que nunca debíamos habernos desapegado que son nuestros valores tradicionales, de familia, de patria, de dignidad. Esa es la subversión. Y ese es el flagelo contra el cuál las Fuerzas Armadas luchan y pretenden ser comprendidas.

El llamado Caso Graiver es algo importante, trascendente, espectacular. Pero es una parte de un todo al cual nos hemos de referir luego en particular que es la subversión. Porque el Caso Graiver es un caso de subversión.

¿Qué es el Caso Graiver?

A raíz de una investigación que realiza la Policía de la Provincia de Buenos Aires sobre el tráfico ilegal de divisas, y con motivo de declaraciones prestadas por determinado grupo de personas, documentos capturados y pruebas testimoniales, la investigación llega al conjunto de personas denominado Grupo Graiver.

Juan Graiver, Isidoro Miguel Graiver, Lidia Elba Papaleo, Rafael Ianover, Orlando Benjamín Reynoso, Francisco Fernández Bernárdez, y además a los del expediente de la sucesión David Graiver y Jorge Rubinstein. Esto sin perjuicio de que en la prosecución de las actuaciones, puedan otras personas ser incluidas en esta acta institucional.

Señores, tengan ustedes la más absoluta seguridad, y ruego que por intermedio de ustedes lo transmitan a quienes forman opinión a través de ustedes, que es decisión irrevocable de las autoridades militares en este caso, y las políticas también, llevar este caso hasta sus últimas consecuencias.

Hemos prometido a la Nación combatir la subversión hasta su aniquilamiento. Y hemos dicho que estamos muy próximos a acariciar con la mano la victoria militar. Pero hemos prometido a la Nación ganar la paz, que no es negociar la paz. Es ganar la paz para ofrecer al pueblo argentino una paz que merezca ser vivida, como la merece el pueblo argentino. Y esa paz, es palabra de militar, que la hemos de obtener.

Señores, les pido perdones por esta emotividad, pero es producto de las circunstancias…

Convocarlos a ustedes, y por intermedio de ustedes a todos los hombres de buena voluntad, para sumarse a ese esfuerzo de construir esa paz que, repito, no será jamás una paz negociada. Será una paz que merezca ser vivida como la merece vivir el pueblo argentino.
Señores, por la atención dispensada, por la prueba de confianza de haberse acercado acá, a nuestra casa y nuestro lugar de trabajo, en nombre del Ejército Argentino, muchas gracias. Tengan buenas tardes.

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