Denuncian faltante en el sable corvo de San Martín

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El lunes 17 de agosto de 2015 se celebró el 165° aniversario de la muerte del General José de San Martín. Fue feriado nacional y el Museo Histórico Nacional recibió récord de visitas en su salón principal donde yace, desde hace tres meses, el sable corvo del Libertador.

A la mañana siguiente, martes 18 de agosto, el diario Clarín publica una nota en su página 15, titulada “DENUNCIAN UN FALTANTE EN EL SABLE CORVO” bajo la volanta: “Por el traslado”.

Aquí la transcripción de la nota:

El abogado Alejandro Fargosi, ex representante de ese estamento en el Consejo de la Magistratura de la Nación, denunció ayer públicamente que el sable corvo del General San Martín perdió su “dragona” en el reciente traslado del mismo desde el Regimiento de Granaderos al Museo Histórico Nacional. La “dragona” es la correa, generalmente de cuero, que se ata a la empuñadura de una espada para aferrar el arma a la mano y evitar su pérdida en combate. Fargosi recordó que el sable fue legado por San Martín a Juan Manuel de Rosas y recorrió cinco veces el trayecto entre Europa y Sudamérica. “Pero llegó el kirchnerismo y fue dañado de gravedad”, aseguró Fargosi, quien calificó de “innecesario” y “absurdo” el traslado del sable. “Ya había copias exactas y no se necesitaba manosearlo. Menos desarmarlo y jamás romperlo”, agregó.

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La noticia fue levantada por Clarín (sin firma) dónde se transcriben algunas frases de la nota escrita por el Alejandro Fargosi:

San Martín compró su sable corvo en Londres, en 1811, lo trajo a Buenos Aires, lo usó durante toda la Campaña Libertadora, lo hizo llevar a Europa, lo legó a Rosas en su testamento, lo trajeron a Buenos Aires, Rosas lo volvió a llevar a Europa y tras su muerte, al fin volvió a Buenos Aires, directamente al Museo.
Es decir que duró entero más de 200 años, pasó por combates y batallas, viajó entre Europa y la Argentina en barco cinco veces y hasta sobrevivió a dos robos violentos.
Pero llegó el kirchnerismo y fue dañado de gravedad: su dragona, que estaba integrada al mango, desapareció en algún momento por el traslado y absurdo e innecesario desarmado del sable.
Porque además de sacarlo del Regimiento de Granaderos al Museo Histórico Nacional, fue entregado al platero Pallarols para que lo desarmara, copiara y volviera a armar. Un absurdo completo, porque existen suficientes copias que se hicieron sin desarmarlo, que equivale a dañarlo.
Ya había copias exactas y no se necesitaba manosearlo. Menos todavía desarmarlo. Y por supuesto que jamás, romperlo.
En ese proceso perdió su dragona. Quizás esté guardada en algún lado. Ojalá.
Pero es inadmisible que haya sido separada del sable, ya que eso implica que fue cortada, desarmada o algo peor.
Algún día lo sabremos. Ojalá que sea pronto.
Y si el sable sufrió daños, la responsable legal es la presidente.

Horas más tarde de la aparición del matutino diario Clarín, el Ministerio de Cultura de la Nación emite un comunicado  en referencia al asunto:

“El Ministerio de Cultura de la Nación informa que la dragona del sable corvo del General San Martín no “se perdió”, como se indica hoy en un artículo del diario Clarín que cita como fuente al abogado Alejandro Fargosi.
De hecho, la pieza nunca salió del Museo Histórico Nacional, desde que fue donada a la institución por los descendientes de Juan Manuel de Rosas, en 1897.
Cuando, en 1967, el dictador Juan Carlos Onganía le quitó al Museo la custodia del arma, tanto la dragona como la caja original del sable permanecieron en el edificio para exhibirse al público.
En la actualidad, la dragona – o correa del arma- se encuentra en restauración en el taller de textiles del organismo ya que se comprobó que está dañada la traba que la ajusta a la empuñadura. Cuando finalice el proceso, serán los Granaderos a Caballo quienes la coloquen en su sitio en un acto público.
Es importante aclarar también que la correa no es de cuero, como sostiene el denunciante, sino que está confeccionada con hilos metálicos”.

Después de la publicación del comunicado oficial la noticia desapareció del sitio web del diario Clarín.

Contacté al señor Fargosi vía mail:

Sr. Fargosi:
Leyendo alarmado su publicación sobre la denuncia de faltante en el sable corvo del General San Martín es que le envío este mensaje, gracias a que usted, obrando de buena fe, publica su mail para que lo contacten.
Quisiera saber si usted se enteró del comunicado publicado hoy por el Ministerio de Cultura de la Nación a raíz de su denuncia, también publicada en la página 15 del diario Clarín del día de la fecha (18.08.2015).
En el comunicado se hace saber sobre el destino y la integridad de la dragona que usted denunció faltante con el agregado, subjetivo y sin fuentes, de sospechas de robo dirigidas a la administración encargada del traslado de la reliquia al Museo Histórico Nacional.
Incluso se hace saber que dicha dragona no es de cuero, como usted sugiere, sino de hilos metálicos.
Ya enterado ud. del asunto quisiera saber si, a la brevedad, publicará una nota rectificatoria con las debidas disculpas tanto por la carencia de fuentes como por el desliz de sospecha y si el diario Clarín le dará lugar para hacer efectivo lo que corresponde.

Muchas gracias.
Atte; Alejandro M. Carnero.

Señor Carnero:
¿Nos conocemos? No creo recordarlo.
¿Es Ud. otro ciudadano del llano como yo? ¿O un funcionario público?
No importa, le contestaré brevemente: no tengo nada de qué disculparme: el gobierno es responsable legal de la guarda e integridad del sable, y es él quien debe explicar qué hace, o hizo, con él. La dragona estuvo 200 años en su lugar -el mango- hasta que alguien la removió y no se sabía dónde estaba hasta la nota aclaratoria del ministerio, posterior a mi reclamo. Me consta y tengo las respectivas fotos de detalle, que estaba en perfecto estado salvo una ligera rajadura en la cruz y un daño en la cobertura del cordón de la dragona, que dejaba a la vista su alma, sin que hubiese nada que restaurar. Nada más. Cualquier otro daño es muy reciente y responsabilidad de sus custodios legales.
Por respeto a San Martín y a sus herederos, que en eso somos todos los argentinos, el sable no debe ser alterado y mucho menos, dañado.
De paso, ignoro porqué me atribuye haber dicho que la dragona era de cuero. ¿Habrá leído otra noticia que desconozco?
Como fuere, espero que esto motive una investigación profunda de qué han hecho con el sable y de todos los daños que pueda haber sufrido en los últimos meses. Y de sus responsables.
Atentamente, Alejandro Fargosi.

Sr. Fargosi:
Agradezco su respuesta y valoro su atención y ahínco respecto de una reliquia de la importancia del sable corvo. Es de notar su conocimiento sobre el asunto y valga el reconocimiento.
Pero creo que ud en su escrito (seccionado por el diario Clarín) abusa de la sospecha, la tergiversación y la mala fe. Es por eso que cabe, ampliamente, la rectificación y la disculpa (y en el mismo medio).
Desde ya que nadie lo obliga y, luego del comunicado oficial, pocos debemos esperarla. No obstante le hago saber que el hecho de no estar de acuerdo con el excelente trabajo del reconocido Juan Carlos Pallarols (calco y no copia) no lo autoriza, aún con todo su conocimiento, a tildarlo de absurdo e innecesario. Ud, uno de los millones de dueños del sable, no tiene más peso que el de su opinión personal.
El trabajo de calco que se hizo con el sable no sólo fue impecable sino que, al revés de lo que ud indica – acusando previa y por las dudas a la misma Presidenta de la Nación – termina finalmente reparando lo que estaba dañado, por cuanto sus afirmaciones son tendenciosas y tergiversantes.
Que usted señale como error la no información sobre la dragona es un hecho valorable y de impecable acción ciudadana. Pero que usted, subido a tal error, pase a acusar por las dudas al “kirchnerismo” por haber “dañado de gravedad” y “romper” la reliquia es, cuando menos, un acto de desmesura e irresponsabilidad teniendo en cuenta su status profesional.
Entre tantos errores, ud también afirma que la dragona se “perdió” y agrega sus deseos de que “ojalá esté guardada en algún lado”, abriendo vacuas sospechas de robo. A la vista de los hechos la dragona no sólo no se perdió sino que está en plena restauración para que ud, como todos, podamos verla reintegrada en el Museo Histórico Nacional donde yace el sable por acertada decisión de la presidencia ya que dicho espacio quintuplicó las visitas de ciudadanos en muy poco tiempo.
Muy atte; Alejandro Carnero. Un ciudadano.

No dudo del conocimiento y dedicación del señor Fargosi, ex presidente de la Asociación de Amigos del Regimiento de Granaderos a Caballo, en cuanto a sables en general y al sable corvo en particular. Lamento, sí, que desoyendo al Libertador vuelva a incluir en disputas políticas el sable que San Martín no sacaría “jamás de la vaina por opiniones políticas”, incluso tomando partido.

09.09.2015 – YA SE EXHIBE LA DRAGONA DEL SABLE CORVO DE SAN MARTIN
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